DETÉ EN LA HAMACA

dete

Silencio

En este hogar no hay voces de niños,
ni lentos pasos de ancianos,
ni el calor de un amante.
Ni otra compañía que
esa breve visita tuya
que de manera tan impetuosa
me asalta el pecho.
Para recordarme
¿Quién soy?
¿Quién he sido?
¿Quién seré?
Como si pudiera, quizá, adivinarlo.
Con sólo guardar silencio.

VZL.

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