MEDUSA

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GILGAMESH

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Existe un héroe sumerio llamado Gilgamesh, quien salió en busca de una planta que confería la eterna juventud para hacer inmortales a las personas de su reino y revivir a un amigo perdido en batalla. Gilgamesh estaba obsesionado por la pena y por la idea de la muerte.

Decidió entonces encaminarse en busca del berro de la juventud eterna, luchando contra fieras y padeciendo los tormentos del hambre, hasta que le fue revelado el lugar donde crecía la codiciada planta, en el fondo del mar cósmico.

El héroe se sumergió en lo más profundo de las aguas, logró coger la planta y emprendió el viaje de regreso.

Tras haber caminado mucho, se detuvo a descansar y mientras se refrescaba en un manantial, una serpiente le robó la preciosa planta; con lo cual adquirió, ella, la facultad de volverse inmortal, cambiar de piel y rejuvenecer todos los años.

Fue así como Gilgamesh perdió la planta de la eterna juventud – que hacía inmortales a los humanos – quedando en posesión de la serpiente.

LAS SIRENAS

sirena

Complaciendo una petición, leí esta tarde sobre las sirenas para contárselo a una persona que tiene fascinación por ellas. En seguida quise hacer una ilustración.  Aquí les comparto mi ilustración y relato:

LAS SIRENAS.

1. Las que seducen y ponen en riesgo la navegación.

2. Las que atan con cuerda invisible y hacen perecer.

Existen unas temibles mujeres marinas, que parecen pájaros con cabeza y pecho de mujer, o mujeres con cola de pez. Tienen el rostro bello; bella voz, encanto y un gran poder persuasivo y de seducción.

Son músicas dotadas de un talento excepcional. Sus voces, liras y flautas tienen acentos mágicos y deliciosos. Cantan melodiosamente contra la tormenta y lloran si hace buen tiempo, pues tal es su naturaleza.

Engañan a los navegantes con su gran belleza y la dulzura de su canto prodigioso e hipnótico. Son de temer, especialmente a la hora de la siesta y en los días calmos. Cuando los marineros las escuchan cantar, pierden la orientación y la cabeza, y se estrellan. Las sirenas saben que el influjo irresistible de su canto los llevó a la perdición: las naves que se acercan a su isla acaban estrellándose contra las rocas y ellas devoran a los marineros.

Se dice que “escuchar el canto de las sirenas” es atender consejos atractivos pero peligrosos. Y que las mujeres que saben usar sus encantos son sirenas.

Las sirenas simbolizan los abismos del inconsciente, los engaños de la ilusión, la fascinación mortífera del deseo, la atracción que ejerce la mujer pérfida y cruel, que acarrea la muerte física o espiritual.

Las sirenas representan las emboscadas que en el viaje de la vida, suponen los deseos y las pasiones que brotan de nuestras fuerzas inconscientes.

Algunos dicen que las sirenas son simplemente peces, mujeres y aves que habitan en el mar.

Por su voz, sana y serena, les llaman “sirenas”.

MUJER Y CISNES

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Hace unos días conseguí el libro “Diccionario de los símbolos” de Jean Chevalier y he estado entretenida revisándolo. Hoy les comparto ésta primer ilustración del año 2015, que se llama “Mujer y cisnes” con un breve fragmento de lo leído:

EL CISNE: …”un vasto conjunto de mitos, de tradiciones y de poemas celebra el cisne, pájaro inmaculado, cuya blancura, poder y gracia lo presentan como una viva epifanía de la luz. Hay de todos modos dos blancuras, dos luces; la del día, solar y macho; y la de la noche, lunar y hembra. Según el cisne encarne una u otra, su símbolo se inclina en un sentido diferente. Si no se escinde y pretende asumir la síntesis de los dos, como ocurre a veces, se convierte en andrógino, y entraña el mayor misterio sagrado. En fin, lo mismo que hay un sol y un caballo negros, existe un cisne negro, no desacralizado, pero cargado de un simbolismo oculto e invertido.”